¿Quieres fabricar tendencias o surfearlas?
Voy a tratar de aclarar mi artículo de hace unos días ‘Un producto de éxito para cambiar el mundo‘, y enfocarlo desde otro punto de vista: ¿Cambiar el mundo o adaptarse a él?.
Por ‘cambiar el mundo’ me refiero a la pretensión de que millones de personas cambien su forma de actuar y pensar. Ya sea en el plano ‘moral’, o para vender algún producto nuevo.
La experiencia le dice a los emprendedores que ésto (cambiar la forma de pensar de los demás) es imposible, y que es mejor empezar por crear herramientas que faciliten la vida de las personas tal y como son, sin aspirar a más.
Curiosamente el pretender cambiar a las personas y llevarlas a nuestros esquemas del mundo para colocarles nuestra mercancía (productos o ideología) es una trampa en la que caen por igual emprendedores y políticos.
Creo que los cambios culturales o económicos en una sociedad moderna no son resultado de una planificación previa, sino de la concurrencia de muchos factores sobre los cuales nadie tiene realmente el control.
Los intentos de crear ’sociedades nuevas’, ‘hombres nuevos’, etc. han fracasado de forma más o menos trágica, pero siempre contarán con partidarios que tienen su idea preconcebida de lo que es un mundo mejor o más feliz.
De alguna forma, y al igual que ocurre con las olas del mar, las tendencias van y vienen de formas que escapan a nuestro control. No hay un método para crearlas, pero si lo hay para para ’surfearlas’ y apuntarse a ellas.
Por eso en lugar de preocuparse por cambiar la forma de trabajar de la gente, lo interesante es desarrollar productos que hagan el día a día más fácil, sabiendo lo que en cada momento puede resultar más valioso.
Que suerte de aquellas que pueden hacerlo, y irse a dormir con toda tranquilidad cada noche. Yo no puedo, simplemente.
Y aunque me cueste lo que me cueste, cada día me asocio, hago reuniones, me muevo de aquí para allá (en bicicleta por supuesto), curro, … pensando en que las empresas y las grandes marcas que tan “fácil” me hacen la vida a mi y al resto de europeos lo hacen a base de asesinar y subyugar a personas en otros lugares menos privilegiados.
Coltan en el Congo por compañías telefónicas: 1200 muertos diarios.
Uranio en Australia por el gobierno australiano: los aborígenes a punto de ser exterminados.
Cobre en Chile: Los acuíferos naturales ya casi se han contaminado todos.
…
ya que ya se que para mantener mi vida ha de morir toda esa gente, lo menos que me queda es molestar y intentar hacer algo.
Y si quizás es un intento futil el hecho de intentar cambiar tendencias, conducta, moral, o ideología. Pero Hollywood está allí, y des de la caza de brujas es una de las plataformas publicitarias de la derecha más sibilinas del mundo. Ya lo dijo Goering (ministro de propaganda de los nazis) una radio en cada casa, y siempre programas de entretenimiento (la ideología ya la pondremos por debajo).
Asi quizás, sea un intento futil, hacerlo, sin medios suficientes.
Gracias por el comentario. Mi artículo está en un contexto de negocios y emprendedores solamente. En ningún caso pretendo dar una opinión sobre la moralidad de cambiar el mundo.
-> Para combatir todos esos casos que comentas creo que hay que ir a la raiz del problema: un modelo de crecimiento económico que necesita ‘depredar’ sistemáticamente personas y recursos para poder funcionar.
pd.- En efecto es Goebbels (no Goering) el inventor de la propaganda política moderna. Y no hace falta ir tan lejos como Hollywood para ver cómo funciona, basta con poner la 1 o cualquier cadena autonómica para ver lo que dices en acción.