Un producto de éxito para cambiar el mundo
Una reflexión que he hecho esta tarde a raíz de la lectura de un artículo: http://livestream.luisgarciadelafuente.com/how-to-create-a-killer-product
En efecto la clave de algo ‘rompedor’ está en convertirlo en una herramienta para que el público haga algo que ya hace, pero de forma mucho más eficiente. No se me ocurre mejor metáfora para decir lo inconveniente que resulta a cualquier emprendedor intentar cambiar el mundo.
En su lugar debe interesarse por su público objetivo pero con la finalidad de encontrar la forma (la herramienta) que conseguirá hacerle ganar en eficiencia para realizar cualquier trabajo.
Si -como creo- la gente se mete en Internet para resolver un problema o para entretenerse tendríamos:
- Resolver un problema: las herramientas añaden conveniencia a transacciones realizadas offline hasta ese momento.
- Entretenerse: contenidos susceptibles de ser digeridos ‘online’ para pasar el rato, es decir, en pequeñas pastillas.
Según esta improvisada regla cualquier cosa destinada a cambiar la forma de trabajar o pensar de millones de personas, es decir, cambiar el mundo de forma radical está llamada al fracaso o al menos a tener muchas más complicaciones.
Y cualquiera que cumpla con las dos condiciones anteriores lleva ventaja sobre la que no… El tema de resolver problemas del mundo físico me recuerda al artículo que publiqué hace un par de años sobre el territorio fronterizo.
No veo muy clara la argumentación, que me parece impecable, respecto a la utilidad de Internet: como herramienta y como entretenimiento, con la idea de cambiar el mundo.
Quizás porque para mi la idea de cambiar el mundo es tan inconcreta que, en realidad quiere decir muy poco, es decir, al no aclarar nada respecto al cambio que se desea, el objetivo queda vago,hueco y como una mera frase hecha.
Sin embargo, sí que creo en los enormes beneficios de Internet como herramienta amplísima, holística, multifunción… desde un útil informativo hasta un útil doméstico, pasando por un útil “abrevia gestiones”, la vida diária se puede llegar a hacer más fácil y cómoda con Internet.
Quizás ese sea el primer cambio importante para empezar a cambiar el mundo, que dices.
Un instrumento es eficaz si responde a una necesidad. Primero está la necesidad. Estamos haciendo algo ineficazmente, y, de pronto, aparece el instrumento adecuado para hacer aquello mejor. Y ese instrumento tiene éxito inmediato.
Si queremos implantar un instrumento para una actividad completamente nueva, no podremos juzgarlo por su eficacia y será difícil su implantación.
Creo que la necesidad va delante y marca el camino. A veces no se ve bien, pero el camino está ahí.
Si bueno, el problema es que ese ‘no se ve bien’ es a veces tal oscuridad que te hace replantearte muchas cosas que das por sentadas.
Supongamos que es cierto que cualquier cosa de éxito responde a una necesidad pre-existente. Esto entra en clara contradicción con muchos de los productos que hoy en día están por todas partes: ¿qué necesidad existía de bebidas de cola antes de la Coca Cola? ¿donde está la necesidad del sistema operativo Windows antes de su difusión masiva?.
Tengo claro que lo que facilita la vida y hace las cosas más eficientes sale adelante. Pero también salen adelante multitud de nuevos inventos cuya necesidad adhoc no veo por ningún lado, sino que de alguna forma ‘emerge’ cuando aparecen éstos. De alguna forma hay una parte caótica o impredecible, pienso que imposible de sistematizar.